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1 ene 2011

Crónicas de la sociedad esquizofrénica: Año 7628

Año 7628, el cine, una vez que la literatura ha sido abandonada al aburrir hasta a los académicos de la lengua y los videojuegos prohibidos por su elevado grado de adicción y los consecuentes problemas laborales y familiares, se ha consagrado como máximo exponente del ocio industrial en este milenio, después de aprobarse la ley Sinde de exterminación del internet en 2011.

El cine de acción se vio profundamente afectado por el afán censor de las asociaciones de  Legisladores Amos de casa con Poderes Catatónicos (LE.A.PO.CA.), enmarcado en el politically ok imperante. Así, las escenas de acción se desarrollaban de tal manera que los personajes por lo general ni se tocaban, aunque en algunos casos podían darse algunos pellizcos o azotes en el trasero y, en las películas para mayores de 40 años, disparos al aire o al suelo. Sin embargo, lo más habitual era decidir el destino de los protagonistas, e incluso del mundo, jugando a las cartas o echando un trivial, lo cual hizo de ludópatas y gordos catedráticos los nuevos héroes del cine de acción. "El equipo A. La película", un film de culto para los amantes al cine de bélico y "Quince carreras nunca son suficientes", de la serie Bond, fueron las películas más taquilleras del género en décadas.

En lo que respecta a la comedia romántica, se produjo en este genero una gran variedad de situaciones alimentadas por la desaparición del matrimonio monogámico tal y como se conocía hasta el año 6579. De esta forma, la obligación de contraer matrimonio poligámico, debiendo de estar formado por un mínimo de tres personas, según el art. 3 de la Ley de familia, que vino a derogar la anterior reglamentación que decía: "dos son compañía, tres multitud", hizo que los argumentos de estas películas se basaran en hechos reales, como los ocurridos con parejas monogámicas a la antigua usanza, cuando estos tortolitos se acercaban en Las Vegas a casinos y se unían en matrimonio con prostitutas y borrachos, o en tribus indígenas de la Alpujarra andaluza, donde los prometidos obligaban, mosquetón en mano, a los curas que oficiaban la ceremonia a casarse con ellos. Eso sin contar con las películas lacrimógenas en las cuales la trama principal se centraba en el matrimonio de dos o más personas con los robots de cocina y el posterior conflicto generado por el divorcio y la consecución de la custodia de los frutos de dicho matrimonio, como los ultracongelados o el gazpacho del día. "Pretty machine", obtuvo el reconocimiento de la crítica y el público, consiguiendo 4 Oscars, incluido el de "mejor robot secundario".

Finalmente, en cuanto al género del cine fantástico y de ciencia ficción, los avances técnicos y científicos hicieron que estas películas tomasen otros derroteros no menos increíbles. Así, en "Blackworld", un héroe de valores mutantes, como solidaridad o igualdad, consigue que los países desarrollados condonen las deudas contraidas por los países africanos, para que de esta forma pudiesen seguir comprando armas que garantizasen las limpiezas étnicas entre ellos. La película, que en un principio tuvo problemas de financiación por las negativas de las productoras al tratar un tema tan comprometido socialmente, fue finalmente un éxito de taquilla y obtuvo el Osito de Peluche en el festival de Berlín Oriental.

23 dic 2010

Internet, Sinde y Alejandro Sanz

Menuda se ha armado estos días con la propuesta de la llamada “ley Sinde”, incluida en la norma de muy dudoso nombre “Ley de economía sostenible” y su consiguiente rechazo por el Congreso de los Diputados. Que si unos son unos cobardes, otros pecadores, unos piratas, otros evasores. Fiscales se entiende. Ha habido leña para todos los gustos y se ha repartido bien a gusto en las redes sociales Facebook y Twitter. Especialmente en esta última, Alejando Sanz y Sinde han llegado a ser Trending Topics por su posición de enemigos de internet, tal y como lo entendemos hasta ahora.

Ni que decir tiene que la norma es jurídicamente bochornosa. Sitúa a los internautas al nivel de los etarras, cuando se habilita la posibilidad de cerrar páginas webs sin intervención judicial. Este cierre sería decretado por una comisión cuyos miembros ni siquiera son conocidos. Probablemente algún tipo de secta satánica. Esta limitación de derechos, en forma de intervención judicial, sólo está permitida en casos de terrorismo o si eres un sinvergüenza profesional como los controladores aéreos, y en este caso se te declara el estado de alarma. Pero no es lo que nos ocupa. Aquí lo que se está produciendo es la vulneración de unos muy lucrativos y mal entendidos derechos de propiedad de un gremio privilegiado. Algunos creadores en cierto modo quieren funcionar como los controladores, unos secuestran los aeropuertos y otros se apropian de la cultura.


De esta forma, cuando Ángeles González Sinde fue nombrada ministra de cultura, su ideario se reducía a un postulado muy simple: proteger a su gremio. Nada de promocionar la educación, hacer a los españoles más inteligentes o mejorar las artes. No, su objetivo era simple. Poner la cartera a salvo. Me parece razonable, ya que todos tenemos que comer, hasta ahí bien. Otra cuestión es hasta qué punto podemos hacer normas que vulneren derechos fundamentales y que criminalicen a una gran parte de la ciudadanía por llevar a cabo las actividades que la tecnología actual le permite. Actividades cotidianas. El ordenamiento jurídico no son normas naturales emanadas de una mente superior, son convenciones sociales que establecen lo que es aceptable o no.

Pero esto parece no importar mucho a gente como Alejando Sanz, quien ha sido uno de los que más vocingleramente se ha postulado a favor de la norma. Yo pensaba que a los clientes musicales del señor Sanz pagaban sus CD’s, pero está claro que la crisis puede hasta con las mejores intenciones de las fans veinteañeras. Luego vienen las criticas relacionadas con su poca legitimidad para pedir protección legislativa y represión judicial en un país en el que no vive y ni siquiera paga impuestos. ¿Realmente este individuo tiene voz y voto aquí? Enrique Iglesias al menos se ha quedado callado...

Más inteligente he visto a Alex de la Iglesia. El cineasta siempre se ha caracterizado por intentar buscar un poco de caos en el orden y viceversa. En este caso, es comprensible su opinión relacionada con la necesidad de proteger a una industria importante y de calidad como es la cultural española. Me parece razonable hacer responsables económicamente a los que se lucren del trabajo de otros. Ahí es posible encontrar un consenso. Sin embargo, yo también tengo una sugerencia para el director de la academia. Ya que los cineastas quieren lucrarse e incrementar el mercado de sus productos, ¿para cuándo los Goyas premiarán a lo mejor del cine en español, incluyendo toda la producción hispano-americana, y no algunas películas rodadas en inglés por "grandes" directores españoles? Algunos todavía prefieren que los más mediocres de su profesión les endulcen el oído y contentarlos con golosinas. Es lo que hay.