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27 dic 2011

Rajoy, Euro y Recesión

Mientras Mariano Rajoy ultima los últimos escalafones de su gobierno junto con Sáenz de Santamaría, su flamante Ministro de Economía, Luis de Guindos, ha salido rápidamente a escena avisándonos de que España entrara en recesión y solo le ha faltado decir “y yo no he sido”. Evidentemente, le agradecemos la honestidad, seriedad y rigor de su confesión, pero casi se le podría responder “eso ya lo sabíamos”. No hacía falta una bola de cristal, ni trabajar en Lehman Brothers, para darse cuenta. Por cierto ¿Dónde está Lehman Brothers ahora? Ah, ¿qué se declaró en bancarrota y ahora está en concurso de acreedores? Bueno, esperemos que no acabe así España.

Lo que pasa es que no todo está en nuestras manos. De primeras soy partidario de que el sector público se aprete el cinturón. Bueno, yo ya me he apretado el cinturón de seguridad del avión y he volado a Asia. Pero esa es otra historia. La cuestión es que después de tantos años de gastar más de lo que ingresaba, el Estado está en números rojos y los que han pagado el pato han sido, como casi siempre, la pequeña y mediana empresa, sus trabajadores y los autónomos. La gran empresa puede negociar sus condiciones con Hacienda; y los funcionarios son los que mejor viven del país, se creen los dueños del puesto, en vez de hacer un servicio público, tienen muchos más derechos laborales que cualquier otro trabajador, hacen poco y se quejan mucho. Quizás deberían aplicar esa portentosa capacidad crítica con su labor.

Pero me he salido del guión, no se trata de poner a caldo a los funcionarios. La cuestión es que en el pasado, en los pequeños estados nación europeos, esta situación se arreglaba con política monetaria. Sí, las empresas y los ciudadanos quedaban subordinados a las necesidades de los estados de una manera vasallesca, pero al menos los problemas eran subsanados, con sufrimiento, pero con independencia. En realidad, esta independencia tampoco es la panacea, ni soluciona todos los problemas, como bien sabe el Reino Unido recordando lo mal que lo paso el miércoles negro, cuando al amigo George Soros le dio por apostar que la libra se saldría fuera de los límites del sistema de intercambio monetario europeo, costándole a los británicos miles de millones y a Thatcher el gobierno. Pero incluso incluso siendo doloroso, era una decisión nacional.

Sin embargo, el Euro ha quitado a los países esta capacidad de decisión, o incluso si queremos llamarlo así, de autohumillación. No, ahora ya los países no pueden imprimir billetes y sus políticas monetarias están bien delimitadas por Frankfurt y Bruselas. Por ello, a Rajoy, y al resto de sus compañeros mediterráneos, solo les queda rogar y rogar para que Alemania se decida a pagar la cuenta, una cuenta que al fin y al cabo van a ingresar sus bancos y el resto de sus empresas industriales. Y es ahí cuando muchos nos preguntamos ¿para qué ha servido el Euro? Aparte de ser una moneda muy bonita, y unos billetes de papel muy malo, ¿cuáles han sido las grandes ventajas para los ciudadanos del Mediterráneo? ¿Una inflación galopante, camuflada con medidas como incluir las rebajas en el IPC?


Y es que Alemania en general, y Angela Merkel en particular, están cayendo en un juego de niños acusando a sus socios mediterráneos de ser malos administradores, y en definitiva, de ser inferiores. Así de paso imponer unas condiciones draconianas y humillantes, que ni a ellos se les hizo pasar después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Austeridad y cuentas saneadas? Sí quiero. Pero la solución no está ahí. Los Eurobonos son necesarios. Es parte de la evolución institucional del BCE y de Europa. Del mismo modo que hay moneda única, debe haber emisión de deuda única. Y Alemania tiene que pagar. ¿O qué piensan? ¿Qué solo estamos aquí para comprar sus coches, endeudarnos en sus bancos y servirles cervezas mientras compran Mallorca? Hace falta altura de miras y políticas modernizadoras, pero no tanto en la base, donde ya se han hecho sin mucho resultado, sino en la cumbre.

27 jun 2011

Europa, Euro y evolución

Concepto: Europa es el nuevo tercer mundo. ¿Cómo puedo venir a explicar esta idea absurda? ¿Cómo puedo decir que Europa es el tercer mundo? Somos occidente, la sociedad más avanzada que ha conocido la historia, cuna de civilizaciones y donde descansan los mejores ejemplos del estado del bienestar en el mundo. Sin embargo, en los últimos 10 años  algo está cambiando y las diferencias en las sociedades avanzadas son cada vez más patentes. Hay que distinguir entre vivir en Estados Unidos y hacerlo en Alemania. Igualmente no es lo mismo crecer en China que en España. Muchos me diréis. Desde luego aquí es mejor. Yo ya no lo tengo nada claro, viendo como esta crisis “mundial” está dejando a una generación entera de europeos, los mejor educados de la historia, sin posibilidades laborales y sin futuro. Me explico.

Estados Unidos continúa siendo el primer mundo. El país con mayor calidad de vida, no ya en términos de renta per cápita, sino también en posibilidades empresariales y laborales. Con cifras cercanas al pleno empleo y una industria tecnológica en continua expansión, los trabajadores tienen posibilidad de elegir dónde quieren trabajar y cambiar de ocupación cada cierto tiempo, de forma que su labor no se le haga monótona; y su vida sedentaria y aburrida. Eso es lo que les ayuda a ser productivos, la motivación de los desafíos que tienen en su trabajo constantemente. Por otra parte, es la tierra de los emprendedores. Si nos apartamos ya de los viejos históricos como Bill Gates, Steve Jobs o Warren Baffet, que han inspirado a varias generaciones. Jóvenes como Larry Page y Sergey Brin han revolucionado el conocimiento mundial disponible al alcance de todos con una herramienta como Google; o Mark Zuckerberg ha sido capaz de crear en la red el tercer “país” mundial por población con Facebook; por no hablar de Twitter, la red social creada por Jack Dorsey que se ha convertido en el patio de vecinos del mundo, un medio ultrarrápido de difundir la información. Tú puedes montar empresas o, simplemente, trabajar en ellas. Emprendedores y trabajadores tienen grandes oportunidades.


El segundo mundo lo representan los BRIC y sus alrededores. Brasil, Rusia, India y China. Países en los que el crecimiento económico oscila entre el 5% y el 10% año si, año también. Donde hay nuevas oportunidades para emprendedores, multinacionales o trabajadores. Brasil ha encontrado en el litoral de Rio de Janeiro el yacimiento petrolífero más importante del mundo, cuando los apocalípticos no dejan de decirnos que “esto se agota”. Singapur y Hong Kong se están convirtiendo en los centros financieros del mundo, desplazando a Londres, y con ello a Europa, a la periferia. En India crece tanto el sector servicios más básicos, abasteciendo de atención al cliente a países anglosajones, como el desarrollo de programas avanzados dada la capacidad intelectual de su ejército de ingenieros. Es cierto, las libertades no son las mejores, ni los derechos los más amplios, ni las condiciones de vida las más saludables para todos. Pero allí se puede innovar y tanto gobiernos como ciudadanos tienen intención de mejorar. Fuerza, ambición y juventud para afrontar nuevos retos. Allí se puede progresar y hay espacio para inovar. Si tienes una buena idea puedes llevarla a cabo. Y si quieres trabajar puedes sacar tu vida y la de tu familia adelante. Sin subvenciones, ni paros, ni dando tanta pena.

Europa ha quedado relegada a ser el nuevo tercer mundo. Donde una grandísima parte de la población solo aspira a ser funcionario. Bélgica sería un estado ejemplar para el buen ciudadano, y especialmente político, europeo. La aburrida Bruselas, de traje y cielo triste y gris, su ciudad ideal. Los jóvenes y demás desempleados viven encorsetados en patéticas ayudas que les quitan las pocas ganas de levantarse del sofá y luchar por lo que creen. Y si tienes la suerte de tener trabajo, no puedes ni pensar en dejarlo porque no vas a encontrar otro. En España solo hay dos tipos de emprendedores: los que acaban arruinados y los que acaban en la cárcel. Mientras tanto, los dictadores del capital nos subyugan con sus hipotecas, las cuales te condenan con casa o sin ella. Nadie puede reformar el sistema financiero. Los políticos, deslegitimados en su corrupción, solo buscan el ascenso personal y el incrementar su red de contactos.

Aquí no hay posibilidad de escape, no hay juventud rebelde. No hay espacio donde maniobrar, ni posibilidades para experimentar. El gran hermano no solo vigila, sino que asfixia. Internet se ve reducido a la nada entre leyes Sinde y cánones digitales. Y si alguien piensa que esto es solo en los PIGS, en Portugal, en Irlanda, en Grecia y en España, que se olvide. Los franceses, holandeses, austriacos, italianos y alemanes pueden tener mejores sueldos y salarios, pero su suerte está ligada a la nuestra con el Euro. En Suecia y Noruega tienen una gran cobertura social y sin embargo, su vida es tan miserable que cometen más suicidios que en ningún otro lugar del mundo. Y en la gente en Reino Unido están deseando jubilarse para comprarse una casa en Málaga. Somos el tercer mundo y lo somos todos los europeos juntos. ¿Hasta cuándo? Pues hasta que seamos el cuarto.

16 nov 2010

Cerdos, Euros y Darwin

Hoy nos levantamos con una especie más en peligro de extinción: el Euro. Al parecer Bruselas, el FMI y la WWF han acordado aceptar el riesgo evidente de la moneda única de desaparecer, similar al que sufre hoy día el Oso panda, el Águila imperial o el Lince ibérico.

La principal causa de esta situación es, supuestamente, la prodigalidad de los gobiernos griego, irlandés, portugués y, en menor medida, español. Los conocidos como PIGS (Portugal, Ireland, Greece and Spain). Que yo sepa, el cerdo todavía no está cerca de la extinción y gracias a Dios no lo esté. ¿Qué haríamos en nuestra piel de toro sin esos jamones ibéricos que nos alegran la vida acompañados bien de Rioja, Rivera del Duero, el veraniego Jerez o una rubia fresquita? Bueno, pues nuestro presidente de la UE, Herman Van Rompuy, ha declarado que: "Todos debemos trabajar juntos para permitir que la zona del euro pueda sobrevivir. Si el euro no sobrevive, la UE no va a sobrevivir bien".

Pues mal se plantea el tema cuando hace poco menos de nueve años que se introdujo la moneda única en los bolsillos de los ciudadanos, con una fanfarria tal que parecía que esta moneda diseñada mediante ingeniería genética financiera, inundaría las carteras de los ciudadanos y nos volvería a todos ricos. Ya sabemos que no fue así y los países cerdos se han visto perjudicados por su poca competitividad y la inflación que esta poderosa moneda ha acarreado. Pero bueno, son cosas que pasan.

Continuando. Como dice nuestro amigo Rompuy el Euro corre riesgo de desaparición, como un viejo dinosaurio que no puede aguantar el ritmo de la evolución darwiniana. ¿De qué nos avisa tácitamente nuestro presidente? ¿Nuevas rondas centralizadoras de poderes en torno a Bruselas y la moneda única se acercan? La verdad, me huele a eso. El Euro no puede desaparecer porque no le interesa a nadie, especialmente a Alemania y a Francia. Esta presión ejercida sobre las economías más débiles de la UE me parece una forma de acelerar las reformas centralizadoras que Bruselas quiere ejercer sobre los poderes financieros de los gobiernos miembros. ¿Exagerado? Habrá que ver.

Y mientras tanto, nadie realiza una regulación como es debido de los derivados financieros, ya que el G20 se reune principalmente para echarse fotos en países exóticos. El fin de semana pasado terminé de leer The Great Crash. En el J. K. Galbraith nos recordaba que gran parte de la crisis generada en el 1929 se debió a los créditos que se pidieron para comprar acciones que a su vez, eran compradas por otras compañías cuyas acciones también eran compradas por otras compañías que también pedían créditos, etc. Vamos, la pescadilla que se muerde la cola. Esas lecciones del difunto maestro son tan válidas hoy día como cuando se escribieron hace medio siglo. En fin, algunos viejos rockeros nunca mueren. Otros lagartos nunca evolucionan… y los cabrones no se extinguen.